Archive for the "Nosotras las Mujeres" Category

Feliz día de la Mujer

Muy buenos días y feliz día de la mujer. Sé que en estos tiempos mucha gente ya no entiende por qué ha de haber un día de la mujer al igual que muchas otras conmemoraciones que ya no son necesarias. Yo a veces también me lo pregunto. Pero después me acuerdo de tantos disparates que se siguen cometiendo con ellas: los abusos, las vejaciones, las violaciones, la ablación, la mercadería, la desvalorización, la invisibilidad, el sometimiento, etc. Y miro hacia el otro lado, la parte masculina, y bien es cierto que también vislumbro cosas que son reprochables e inhumanas, pero siendo objetiva, y poniéndolo en una balanza, creo que el día de la mujer, ha de permanecer en nuestro calendario hasta que la mujer, pueda dejar de ser vulnerable por el hecho de ser lo. Por ellos, y dándole mil gracias a los hombres que nos acompañan en el camino como iguales. FELIZ DIA DE LA MUJER.

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Mujeres de Rompe y Rasga, nuestro lema de este año.

Como sayo de pequeñabéis ya estamos preparando el 15 aniversario de la Entidad y la conmemoración del Dia de la Dona. Este año estará dedicado a las mujeres del barraquismo, con el lema: Mujeres de Rompe y Rasga, vivir en una barraca. Queremos homenajear a esas mujeres que lucharon para subsistir con lo más mínimos, y en muchos casos ni eso. Queremos honrar la memoria de las que ya no están, para que su recuerdo no quede solo en la memoria de los que las amaron. Mujeres de rompe y rasga que hicieron, de una playa, una montaña o un escampado su hogar y el de los suyos.
Que paséis buena noche.

Como os explico anteriormente. Queremos honrar a las mujeres que vivieron allí y a la memoria de las que ya no estan. No os quiero explicar mucho para que no se sepa, pero necesito vuestra ayuda. Necesito el nombre y apellidos de vuestras madres, abuelas o vosotras mismas, que vivistéis allí. Y una fotico. Ya veréis que cholo y rechulo. Enviádmelo a mi correo: lapizarra@telefonica.net. Y si no tenéis correo pues me lo hacéis llegar por el facebook de la pizarra. ¡He chicos que aunque sea para mujeres ayudadme igual con vuestras madres, abuelas, hermanas. No tenemos mucho tiempo. por favor poneros con las manos en la masa.

Comunicado

Quiero disculparme con tod@s aquell@s que de una manera u otra estéis sintiendo que La Pizarra y yo como representante no os estamos acompañando como lo hacíamos antes. Me he visto obligada a reducir al mínimo toda actividad extra fuera de la Entidad. He descubierto que muchas veces querer no es poder y en este momento hay muchas otras prioridades para mí, especialmente mi familia y mi salud. En esta crisis en la que estamos sumergidos todos perdemos, no hay duda pero las mujeres no solo perdemos, nos dejamos la vida. Todo el peso de la familia vuelve a caer sobre nosotras y como defendí, defiendo y defenderé a las mujeres senos debería, hasta por ética, haber potenciado más de lo que se ha hecho, descargado más de lo que se hace y respetado más de lo que se nos respeta. Agradezco mucho vuestras invitaciones a multitud de eventos, reuniones y conferencias pero en este momento para lo único que me llega el tiempo y las fuerzas es para llevar a cabo esas tres premisas que os acabo de mencionar para con las mujeres de la asociación que presido. Mi metáfora de LAS MUJERES BOCADILLO hoy está más viva que nunca, sería una gran incoherencia por mi parte no seguir luchando para que dejemos de serlo.
Carmen Gómez

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Entrevista a Trinidad Gallego

ADN.es/ Política

Trinidad Gallego: “Aquello no era una prisión, vivíamos hacinadas y sin comida”

Esta mujer, militante en el Partido Comunista y una de los miles de personas que sufrieron en las celdas del régimen franquista, explica sus recuerdos sobre aquella época

En su pequeño piso de Barcelona, Trinidad Gallego vive sola con su gato, un animal recogido en la calle que “no se mueve ni aunque le maten”. Esta mujer, militante en el Partido Comunista, fue una de los miles de personas que sufrieron en las celdas del régimen franquista, y uno de los personajes que la fotógrafa Sofía Moro retrató en su libro Ellos y nosotros (Blume). En vísperas del 70º aniversario del alzamiento militar contra el Gobierno legalmente constituido en España, esta entrevista quiere ser un homenaje a todos los que lucharon y sufrieron por sus ideas.

Usted es una de las personas que Sofía Moro escogió retratar en su libro…

¿Has visto mi foto? Búscala. En la que aparezco joven estoy vestida de enfermera porque aquel día, en plena guerra, mi madre me dijo: “hazte una foto que cualquier día de estos no te voy a volver a ver”. Y yo salí del hospital tal cual iba y me hice la foto.

A usted la encarcelaron por ser republicana. ¿Cómo empezó su militancia?

Hasta 1934 yo no sabía nada de política. Nací en un barrio de derechas, en la calle Serrano del barrio de Salamanca de Madrid, porque mi abuela trabajaba de portera allí. Pero ese año ayudé a un pariente de mi abuela que se hizo cargo de los niños de Asturias, y entonces me di cuenta de que había otra vida y otras cosas. Read more…

Un rosal de flores chiquititas

Beatriz Díaz Martínez es la autora del libro Un rosal de flores chiquititas. Represión y supervivencia en Los Barrios (Cádiz), editado en 2011. Esta obra, prologada por José Luis Gutiérrez Molina, es el resultado de un taller de memoria coordinado por la autora con la participación de protagonistas de la época. El título obedece al lugar donde los testimonios sitúan una fosa común donde fueron sepultadas víctimas inocentes de una muerte anónima e injusta.

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La hipocresía de ser nosotras mismas

Pertenezco a esa generación de mujeres indestructibles, esas que creímos, por encima de todo, que seríamos capaces de cambiar nuestro mundo. Se puede decir que es cierto, cambiamos cosas que las que nos precedieron no pudieron cambiar. Pero, visto desde la distancia y la calma que te dan los años, me doy cuenta que ni hicimos tanto, ni sabíamos tanto como nos creemos y como algunas se empeñan en hacernos creer.

Las cosas cotidianas de la vida. Las que no puedes eludir. Las que forman parte de lo que tú construiste… siguen ahí, esperando, igual que antes  esperaron a nuestras predecesoras. Sí, aquellas a las que creímos mejorar y vencer con nuestra superioridad falsa e inherente. Hoy intuyo con humilde desconcierto que ellas, las mujeres de antaño, nos verían como patéticas sucedáneas de sí mismas. Conscientes de que llegaría el día donde miraríamos atrás y nos daríamos cuenta del ridículo escabroso de nuestros actos.

Después de tanto, en realidad, ¡pero de verdad!, en la vida de las mujeres de la calle, las anónimas, las que precisan las ayudas, ¿qué hemos cambiado? Read more…

Las Grandes Olvidadas

Las historias de vida de las mujeres quedan aún más silenciadas que las del resto de la humanidad y, más aún, si hablamos de las mujeres sencillas y anónimas. Ellas  son la asignatura pendiente de la sociedad. Ellas, que son y han sido el soporte de la sociedad y la familia. Es tiempo de historia y de visibilizar esas voces calladas.

Beatriz Díaz Martínez Taller “La Historia de Mi Vida” en Facinas (Cádiz), 2006, Las protagonistas presentan sus memorias escritas y hablan sobre su vida.

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Josefina Piquet : “Rondamos los 80 años. ¡Es hora de que hablemos!”

Tiene 76 años y lucha para que su generación explique qué pasó durante la guerra civil.

En 1997, Josefina Piquet conoció a ocho mujeres octogenarias que levantaban su voz para explicar la historia de las mujeres de la guerra civil. En 1936, Josefina tenía 20 meses. Las otras mujeres, 20, 17 años… Fundaron la asociación Les Dones del 36. Durante 10 años dieron 400 charlas, explicaron su historia a 25.000 estudiantes, ilustraron a los autores de 29 libros y concedieron 200 entrevistas. Las mayores hablaban de prisiones franquistas, del frente. Josefina, del miedo que sintió cuando siguió a su madre al exilio. Piquet fue la coordinadora de la asociación.

-¿Sigue luchando?

-Sí, se lo prometí a mis compañeras. Me llaman la niña del 36. Cada vez que explico lo que me pasó se sabe lo que les ocurrió a ellas. Estuve callada hasta los 55 años, así que ahora tengo mucho que decir. Read more…

AL HILO DE LA CONVERSACIÓN

Un libro basado en la voz, memoria y vida cotidiana de las mujeres del campo, una magnifica obra de Mª Teresa Fuentes Caballero

Los trozos de vida de las mujeres, se asemejan a la labor que van realizando, Al hilo de la conversación. La belleza está precisamente en la variedad de experiencias, de recuerdos, de sentimientos y emociones que aparecen en el grupo. No se enjuicia lo que se hizo o se dejó de

hacer, no se critican las decisiones, los errores y los aciertos de cada una de ellas. La narración es simplemente un tapiz hermoso, lleno de vida, con alegrías tristezas, con los momentos de felicidad y de dolor que cada cual ha experimentado. En definitiva, sin querer ser una terapia, aquellas tardes alrededor de la labor, fueron un bálsamo perfecto para la heridas que habían quedado abiertas o sin cicatrizar suficientemente. Read more…

Un oasis de vida en el exilio

Este es uno de los reportajes que más ilusión me hizo publicar. La historiadora Assumpta Montellà fue quien sacó del olvido esta historia maravillosa. Tuve el placer de encontrarme con ella y la historia en unas escaleras de Prada de Conflent. De aquel encuentro salió el reportaje “Una lista de Schlinder catalana”, sobre una enferma suiza que

Elisabeth, cuando era enfermera en la Maternitat d’Elna. Foto: archivo Elisabeth Eidenbenz.

había salvado de una muerte muy probable a casi 600 bebés republicanos. Pero había más. Para un reportaje posterior, donde explicaba que la vida de Elisabeth Eidenbenz -así se llamaba-, iba a llevarse al cine, volví a hablar con Montellà. Fue entonces cuando me dijo que el nombre de la enfermera suiza no salía en las listas de los receptores de la Creu de Sant Jordi de ese año. Estaba decepcionada porque Elisabeth, entonces con 92 años, tenía una salud frágil y temía que no viviera un año más para recibir el reconocimiento en vida. Me contagió su rabia. Aunque ya había cuadrado el texto a la página, hice lo normal. Pedí que se comieran el  espacio que hiciera falta y abrieran un destacado para explicarlo. A los dos días, Montellà me llamó para decirme que se había decidido hacer una excepción, a pesar de estar fuera de plazo, y otorgarle la Creu de Sant Jordi ese mismo año. La decisión, me dijo, se tomó con el artículo de La Vanguardia encima de la mesa. Montellà consiguió dos cosas con su excelente trabajo e insistencia: hacer justicia con una persona admirable y reafirmar a un joven reportero que el periodismo es la mejor profesión del mundo. Y que a veces sí se puede. Read more…

“Ruego apasionado a una futura enfermera”

Voy a presentarme porque en el año 2010 cumpliré 70 años y seré una anciana, tal vez paciente suya. Como quizás entonces ya no podré expresarle mis deseos, aprovecharé para decirle ahora como me gustaría que me trataran.

En primer lugar quisiera preservar mi identidad. Soy la Sra. Rosemary Mills y así deseo que me llamen. No quiero que se refieran a mí como “la Abuela” o “Rosa” o “la Sra. De la cama 9”. Respondo al nombre que resulta más familiar, el mío, Sra. Rosemary Mills.

Mi mundo se hará mucho más pequeño en la sala de internación, por eso le pido que comparta su mundo conmigo. Hábleme de su familia, de sus amigos o de cómo pasó su día libre. Déjeme contarle mi ayer y trate de manifestar un interés genuino cuando le digo todos los días lo mismo. Tener una vida privada y tener momentos de soledad será algo sumamente importante para mí. ¿Podría darme una habitación individual? Read more…

Sor Loreto

Cada día tenía que bajar un trozo de la Perona, el barrio en el que vivía, descender por el barranco, atravesar el escampado y continuar caminando cuatro o cinco calles más hasta llegar al Adela de Trenquelleon, un colegio de monjas  que estaba situado en el 256 de la calle Provençals. No guardo muchos recuerdos de mi colegio, tampoco estudié el tiempo suficiente para poder añorarlo.

Mi profesora se llamaba Sor Loreto y siempre la sentí como alguien especial. Intuía  su cariño cuando me hablaba. Decía  que yo llegaría muy lejos  y que tenía una inteligencia superior a las demás niñas.

Un día nos pidió  que trajésemos  de casa, un puñado de arroz, otro de lentejas, otro de judías, garbanzos. Todas las variedades que tuviésemos de legumbres en casa porque  íbamos hacer  una manualidad. Al día siguiente, nos dio a cada niña un trozo de tabla muy fina con el dibujo de un payaso pintado y un bote de cola blanca, teníamos que rellenar el dibujo con las diferentes legumbres: para la cara una, para los ojos otra y así consecutivamente hasta completar el cuadro. Me encantó hacer aquello, mi payaso quedó muy bonito. Yo era muy meticulosa y pase largo rato colocando con sublime cuidado cada una de aquellas piezas. Read more…

La niña de sus ojos

LA NIÑA DE SUS OJOS

Mi abuela materna se llamaba Angustias Puga y ha sido una de las mujeres más importantes de mi vida. Mis creencias, costumbres y hábitos son como son porque ella me los inculcó. En mi día a día, era lo primero que veía al despertarme y lo último al acostarme. Yo la quería mucho y ella a mí también.

Su ejemplo es el de una mujer luchadora, fuerte y con un par de ovarios para tirar adelante a su familia. Una mujer ruda, de enérgico carácter y firmes convicciones. Ella fue el padre y la madre de sus 8 hijos. Mi abuelo estaba enfermo, así lo recuerdo hasta que murió.

Una de las cosas que más me ha marcado de ella ha sido su protección por la familia, la lucha constante por los suyos a los que dedicó la vida sin más. Tenia un arraigado sentido de la responsabilidad y eso nos lo transmitió a fuego a casi todos. Evidentemente, no todo era tan bueno en la Sra. Angustias: tenía un genio de mil demonios y había que hacer las cosas con el rasero que ella medía. Pero para mí, mi abuela era un díos y lo sigue siendo: cuando estaba con ella me sentía querida y segura. Tenía la completa convicción de que si ella estaba a mi lado nada malo podía pasarme. Read more…

Mi Casa

Al entrar por la puerta de la calle encontrabas un pasillo largo y estrecho que cuando terminaba daba paso, después de subir tres escalones, a un patio. Cuando yo era niña este patio era de tierra. Luego, mi padre lo arregló con cemento para que en los días de lluvia no lleváramos los pies llenos de barro al entrar a casa. El patio se dividía en dos tramos. En el primero encontrabas las pilas de lavar y con el tiempo la lavadora. El tendedero se extendía por todo el patio y era de alambres enganchado en distintas partes de las paredes. En un rincón, al lado de los tres escalones de subida, teníamos un gallinero.

En el patio de arriba era donde hacíamos vida en el verano. Mi madre siempre tenía una mesa y sillas alrededor, allí comíamos y cenábamos. En un rincón, crecía sinuosa una parra que era la que nos daba una sombra oportuna y fresca en el verano y, en el invierno, dejaba pasar el sol entre sus ramas y sarmientos retorcidos. Estaba bordeado el patio por un sinfín de macetas de todas clases, tamaños y formas. Read more…

Lilith y el Ama de Casa

Lilith y el Ama de Casa

En mi otra vida tuve que ser una grandísima hija de la grandísima puta, si no, no se entiende. Tal vez eso de la reencarnación solo sea una falacia que se han inventado unos cuantos sabihondillos de esos que corren por ahí.  ¡Pero y si es cierto que existe y que nuestro Karma nos persigue una y otra vez como dicen algunos! A lo mejor fui una de esas prostitutas de alto nivel. ¡Sí! Una  de esas que manipulan soterradamente a los hombres poderosos y cultos con sus subterfugios vaginales, su glamour y sus dos poderosas razones sin operar. Read more…

Cuatro casas cinco hogares

GEDC0413Cuatro casas cinco hogares

Mi primera casa fue una pequeña barraca en el barrio de la Perona. Mis abuelos paternos cedieron a mis padres parte de su terreno para que construyesen la casa. Dos compartimentos cuadrados que hacían las veces de dormitorio, cocina y comedor.

Un cuadrado era la habitación y en ella había un armario y dos camas: la de mis padres y la de todos los niños separadas entre si por un diminuto espacio. Entonces éramos cuatro hermanos: dos dormíamos a la cabecera de la cama y los otros dos a los pies. Nos  pasábamos la noche tropezándonos los unos con los otros  hasta que un cachetazo de mi madre ponía fin a las quejas constantes, así dormíamos calientes como solía decir ella. El otro cuadrado era la cocina para todo: cocinar, comer, estar, el baño. Todo incluido en un mismo cubículo. Cuando nacieron los gemelos mis abuelos volvieron a ceder otro trozo de su casa y se añadió un nuevo cuadrado a los dos que había. De día era el comedor y de noche se habría una cama plegable donde dormíamos mi hermana y yo. Esta fue la casa de mi infancia, una infancia aglomerada y compartida a milímetros. Read more…

La Involución de la Evolución

La Involución de la Evolución

Mujeres cuidandoSoy la mayor de seis hermanos y desde la más tierna infancia me recuerdo  lavando culos, cambiando pañales, dando biberones y cargando con los hijos de mis padres a donde quiera que haya ido. Harta de sometimiento, obligaciones y responsabilidades que no me pertenecían me prometí a mi misma que cuando fuese mayor cambiaria todas esas cosas.

Como tantas y tantas otras mujeres de mi generación luché para ser diferente a mis antecesores y al medio en el que vivíamos. Queríamos ser visibles en una sociedad ciega, hipócrita y machista, donde el papel de la mujer y las niñas era subyugado a la dependencia y las necesidades de la propia familia.

Conseguir un trabajo con horarios y salarios dignos fue nuestra prioridad. Entonces trabajar 10 o 12 horas diarias era lo habitual, sin fiestas, horas extras, seguridad social, días personales, ni siquiera contrato y, por supuesto, si no eras mayor de edad tampoco representaba un problema para nadie. Read more…

Mis Libretas

Mis Libretas

Libretas PersonalesA los once años trabajaba en una peluquería del barrio. Durante la semana iba al colegio y el viernes sábado y domingo lavaba cabezas y quitaba rulos subida a un taburete. Un día mi madre fue hablar con mi profesora para decirle que dejaba el colegio. Recuerdo a Sor  Loreto suplicándole  que no hiciese semejante disparate, que yo podía llegar muy lejos si seguía estudiando pero la negativa de mi madre fue rotunda. Aún no tenía trece años cuando me sacaron del colegio para ponerme a trabajar definitivamente.

Tendría unos treinta y dos años cuando de la mano de mi hijo pequeño me inscribí en una escuela para adultos. La decisión la tomé porque un día mi hijo mayor se rió de mis faltas de ortografía, la única cosa que me ha acomplejado siempre. Allí empezó lo que poco a poco sería el proceso que cambiaria mi vida. Read more…