Algunos prefieren la rutina deportiva al despertar; otros, por la noche. Sin embargo, no es lo mismo hacerlo antes del desayuno, a la hora de almuerzo o en la noche. Ni para el cuerpo ni para la mente.
Mañana
Estudios recientes demuestran que, más allá de los beneficios musculo esqueléticos y cardiovasculares, la práctica deportiva por la mañana aumenta la capacidad de enfrentar las actividades cotidianas, porque cuerpo y mente funcionan como una unidad. A nivel fisiológico el ejercicio a primera hora es lo más efectivo para quemar grasas. Se equilibra el sistema endocrino y los ritmos biológicos. Además, se liberan un sinfín de hormonas como la endorfina, que es la llamada hormona del buen humor; y aumenta la circulación cerebral, lo que genera una sensación de alerta. Por eso se dice que el ejercicio es una forma de empezar el día con el pie derecho.
Tarde
Es bueno que la gente dedique su hora de almuerzo al ejercicio, pero no que deje de comer. Sobre todo en verano se desaconseja la actividad física entre las 11 y las 16 horas por las altas temperaturas y el riesgo de deshidratación, salvo que sea un gimnasio con aire acondicionado. El aspecto positivo del ejercicio a esta hora es la distracción, pues normalmente, los lugares son atractivos, entonces la persona puede salirse de la rutina y concentrarse en otras cosas fuera del trabajo. Se aconseja almorzar unas dos horas antes de practicar deporte, para luego comer un snack y tomar abundante líquido. En este horario, la temperatura del cuerpo comienza a aumentar y los músculos están más calientes. Por eso lo ideal son los deportes de resistencia (pesas), que apuntan a aumentar la masa muscular. Read more…
ANA ENTIDAD FEMENINA






























