No se si es cosa de estos tiempos pero ya no tenemos vecinos o, al menos, es lo que parece cuando nos recogemos en estos cubículos que llamamos casas. Somos como hormigas que salen y entran, que se tropiezan, se pierden, se encuentran y se pierden más.
¡Qué diferencia! Antes andábamos y ahora corremos. No tenemos tiempo ni de saludar por las mañanas, siempre con esa cara agria que nos ponemos al despertar.¡Que controversia! Los vecinos ahora son seres que nos amargan, nos agobian y nos dan problemas en las nobles estanterías en las que vivimos.¡Pues si! Ya no tenemos vecinos con las que charlar y mantener una relación social de colaboración y ayuda mutua.¿No será por eso que ahora hay tantos psicólogos y grupos de ayuda mutua?¡Pero que tontos somos! Antes, estos servicios eran gratis y, además, formabas parte de una comunidad solidaria.
Bueno, dejo el tema, que he preparado un bizcocho y me voy a visitar a mi vecina Luisa que está convaleciente de una operación. Es una paradoja vivir en pisos: ahora que todos estamos más juntos y apelotonados en menos espacio, ¡asombroso! es cuando más alejados estamos socialmente.
Elvira Peña




















