El tramo de mi calle
La granja de la Sra. Carmen, la papelería, la pesca salada, la Pollería, el bar del Cesar, el Restaurante de los Navarros, la peluquería Blanca, los electrodomésticos Gumper, el Banco Atlántico, la pastelería del Ferran, el bar del Sandro, los calzados Marrugat, el bar Zurbaran, el Franfurt, la Barbería, el bar Fluviá. Estas eran las tiendas de mi barrio, entre ellas crecí, me hice mujer, me enamoré, me casé y fui madre. Recorrí cada una de las baldosas del mismo suelo una y mil veces, desgastando mis pies a medida que ellos iban creciendo.
Llegué a este barrio cuando aún no tenía trece años. La Sra. Carmen de la granja me ofreció trabajo, yo era una pequeña y escuálida niña a la que ella adoptó simbólicamente, me enseñó a responsabilizarme y me mostró algo fundamental para mí, el reconocimiento personal, la confianza y el cariño.
Lo que antaño fue el centro neurálgico del vecindario, ahora es una verja llena de polvo y mugre. Cuando paso por allí en mi devenir diario recuerdo aquella niña alegre, correteando, rebosando vitalidad y entusiasmo y no puedo evitar sentir un pellizco en la boca del estomago. Read more…




















